El escozor, la irritación y el ardor ocular son incómodos síntomas del ojo seco, una enfermedad que sufre aproximadamente entre el 20 y el 30 % de la población española, agravada en los últimos años por el uso de pantallas electrónicas. Para realizar un correcto diagnóstico y poner remedio cuanto antes, es indispensable utilizar técnicas específicas que ayuden a valorar el origen del problema, la producción y la calidad de la lágrima y el estado de las glándulas de Meibomio del paciente.

El ojo es un órgano que precisa una lubricación constante en su superficie, con una lágrima de calidad, que tenga la composición adecuada, que permita el lavado y un buen grado de hidratación para protegernos de irritantes externos y microorganismos que pueden provocar infecciones.
La enfermedad del ojo seco afecta a la superficie ocular, donde se ve alterada la lubricación de las capas más externas, “lo cual produce una serie de síntomas incómodos que pueden llegar a alterar la vida diaria de las personas afectadas, provocando desde ligeras molestias hasta dolor e inflamación”, asegura el Dr. Cañones.

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ojo seco y lentillas

Síntomas más comunes

Los síntomas más comunes de esta enfermedad, que afecta al 30% de la población española, son: escozor de ojos, picor, lagrimeo excesivo, ojos rojos, pesadez de párpados, sensibilidad a la luz, sensación de tener arenilla, incomodidad en ambientes con humo y a la hora de ponerse las lentillas. Incluso se dan situaciones en las que se altera la agudeza visual, con cansancio de ojos y visión borrosa, lo cual impide conducir en viajes largos, leer o ver la televisión de una manera continuada.

En cuanto una persona empiece a sufrir este tipo de molestias, es recomendable acudir a la consulta oftalmológica, pues es recomendable tratarlo cuanto antes, para evitar que no llegue a afectar la función de nuestros ojos.

Ojos acuodeficientes y evaporativos

El Dr. Cañones explica que hoy en día se distinguen dos tipos diferentes de ojos secos:

  • Los acuodeficientes, que son aquellos que tienen problemas a la hora de generar lágrima. (Enfermedades autoinmunes como el Sjoegren, uso de determinados fármacos, deficiencias en las glándulas lagrimales)
  • Los evaporativos, que aún produciendo una cantidad normal de lagrima su calidad no es buena, se evapora antes y ocasiona síntomas de sequedad. (Disfunción en las glándulas de Meibomio, Disminución del parpadeo, irritaciones alérgicas o uso de lentes de contacto)
Ambas causas, evaporativas y acuodeficientes, se pueden combinar y agravar en ciertas situaciones, como por ejemplo, con el uso de lentes de contacto, con la utilización de pantallas electrónicas (el ordenador, la tablet, o el teléfono móvil), así como en aquellas situaciones que producen más sequedad en el ambiente: en lugares con calefacción, aire acondicionado, ventiladores, en climas secos, o estar en espacios abiertos con mucho viento o contaminación.

Edad, pantallas electrónicas y enfermedades

Según se va teniendo más edad, también es más probable sufrir esta enfermedad, especialmente a partir de los 50 años y, sobre todo, después de la menopausia, ya que influye el cambio hormonal que se produce.

Hay que tener en cuenta que hay muchos profesionales que pasan sus ocho horas de trabajo delante del ordenador, y luego, cuando llegan a casa, en su tiempo libre, siguen fijando los ojos en la pantalla de televisión o en alguno de sus dispositivos móviles, lo cual puede resultar muy perjudicial.

Lo aconsejable en estos casos obligados de uso intensivo de pantallas es hacer descansos de unos 20 segundos cerrando los ojos cada 20 minutos, cambiar de vez en cuando el punto de enfoque, tener una buena iluminación y parpadear conscientemente al ritmo habitual para lubricar el ojo. De lo contrario, se generarán situaciones de incomodidad que alterarán la visión e impedirán la actividad laboral normal.

Por otra parte, hay otros factores que pueden desencadenar el ojo seco: ciertas enfermedades (problemas de tiroides, artritis reumatoide…), medicamentos (antihistamínicos para la alergia, la píldora anticonceptiva, antidepresivos, tratamientos de quimioterapia o radioterapia…) y determinadas cirugías oculares (como el LASIK, del inglés, laser assisted in situ keratomileusis, cirugía refractiva para la corrección de la miopía, hipermetropía y astigmatismo).

Tratamiento individualizado

El Dr. Cañones indica que, para elegir el tratamiento más eficiente, es necesario diagnosticar la enfermedad y conocer la causa de la sequedad ocular, “hay que hacer un estudio de cada paciente, para descubrir el origen del problema e individualizar su tratamiento, ya sea aumentando su lubricación, a través de lágrimas artificiales o de tratamientos específicos, o actuando sobre las glándulas de Meibomio, con las las últimas tecnologías que facilitan la estabilidad de la lágrima”.

Novovisión dispone de técnicas diagnósticas y de tratamiento muy avanzadas, como la interferometría y meibografía en el diagnóstico y la IPL/Luz modulada en el tratamiento, que son específicas para esta enfermedad, capaces de determinar la producción acuosa del paciente, la calidad de la lágrima, y de ver el estado de las glándulas de Meibomio, donde se producen los lípidos. Estos son los componentes más importantes a la hora de estabilizar la lágrima y evitar la evaporación.

Una enfermedad crónica que precisa cuidados

Como el ojo seco se trata de una enfermedad crónica, es necesario acudir a revisión de forma periódica, mantener una buena higiene ocular, no frotarse los ojos, realizar descansos visuales con frecuencia, usar gafas de sol para protegerse en determinados ambientes molestos en el exterior y consultar con el especialista si los fármacos que se toman favorecen el ojo seco o no.

Por otra parte, es recomendable incorporar en la dieta ácidos grasos omega-3, que se encuentran en el pescado azul, en el marisco y en las nueces; y, si es necesario, tomar los suplementos que recomiende el oftalmólogo.