La conjuntivitis es una de las consultas más frecuentes en oftalmología pediátrica. El ojo rojo del niño alarma a los padres, y con razón: identificar el tipo correcto de conjuntivitis es fundamental para saber qué hacer, cuándo tratar y cuándo acudir al médico sin esperar. Porque no todas las conjuntivitis se tratan igual, ni todas se curan solas.

En este artículo te explicamos qué es la conjuntivitis, cómo reconocer si es vírica, bacteriana o alérgica, qué hacer en cada caso, cuándo puede ir el niño al colegio y cuándo hay que consultar al oftalmólogo sin demora.

Si tu hijo es recién nacido o menor de tres meses, consulta también nuestro artículo específico sobre la conjuntivitis en bebés y recién nacidos, que presenta características y riesgos distintos a los del niño mayor.

¿Qué es la conjuntivitis?

La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, la membrana transparente y fina que cubre la parte blanca del ojo (esclerótica) y el interior de los párpados. Cuando se inflama, los pequeños vasos sanguíneos que la recorren se dilatan y el ojo adquiere ese característico color rosado o rojo que todos reconocemos.

Es una de las patologías oculares más frecuentes en niños, especialmente en edad escolar y en guardería, donde el contagio entre compañeros es muy fácil. La conjuntivitis puede ser infecciosa (vírica o bacteriana) o no infecciosa (alérgica o irritativa). El tratamiento varía completamente según el tipo.

Síntomas habituales de la conjuntivitis en niños

Los síntomas generales son comunes a los distintos tipos, aunque con matices importantes que ayudan a diferenciarlos:

  • Enrojecimiento del ojo, en uno o en ambos.
  • Picor ocular, a veces muy intenso.
  • Secreción ocular (clara, blanquecina o purulenta según el tipo).
  • Hinchazón de los párpados.
  • Sensación de arenilla o cuerpo extraño en el ojo.
  • Sensibilidad a la luz (fotofobia).
  • Aumento del lagrimeo.
  • Ojos pegados por las mañanas, especialmente en la bacteriana.
  • Visión ligeramente borrosa por interferencia de la secreción.

Tipos de conjuntivitis en niños: cómo diferenciarlos

El tipo de conjuntivitis determina el tratamiento. Identificarlo correctamente —o dejar que lo haga el especialista— evita usar antibióticos innecesarios, no subestimar un cuadro que requiere atención o alargar innecesariamente el contagio en casa y en el colegio.

Conjuntivitis vírica

Es la más frecuente en niños. Suele estar causada por adenovirus y aparece frecuentemente asociada a un catarro, faringitis o infección de vías respiratorias altas. Es muy contagiosa y responsable de la mayoría de los brotes en guarderías y colegios.

Síntomas característicos:

  • Ojo muy rojo, con lagrimeo abundante.
  • Secreción clara o blanquecina, no purulenta.
  • Puede empezar en un ojo y extenderse al otro en 1-2 días.
  • Frecuentemente acompañada de fiebre, malestar general, faringitis y ganglios inflamados delante de la oreja.
  • Sin secreción verde ni ojos muy pegados por la mañana.

Duración: entre 1 y 2 semanas. En algunos casos hasta un mes.

Tratamiento: no existe tratamiento antiviral específico. Los antibióticos no funcionan y no deben usarse salvo que el médico lo indique por sospecha de sobreinfección bacteriana. El tratamiento es sintomático: lavados oculares con suero fisiológico frío, compresas frías y lágrimas artificiales para aliviar la irritación.

Conjuntivitis bacteriana

Causada habitualmente por bacterias como el estafilococo, estreptococo o Haemophilus influenzae. Puede aparecer de forma primaria o como sobreinfección de una conjuntivitis vírica o irritativa previa.

Síntomas característicos:

  • Secreción purulenta amarilla o verdosa, abundante.
  • Ojos muy pegados al despertar, a veces con dificultad para abrirlos.
  • Afecta habitualmente a los dos ojos, aunque puede empezar en uno.
  • Sin fiebre ni ganglios inflamados (salvo que haya infección sistémica asociada).
  • La secreción reaparece rápidamente tras limpiar el ojo.

Duración: los casos leves pueden resolverse solos en 2-5 días. Los casos moderados o que no mejoran requieren tratamiento con colirio antibiótico prescrito por el médico.

Tratamiento: limpieza de las secreciones con compresas de agua tibia. Si no mejora en 2-3 días, el médico o el oftalmólogo indicará el colirio antibiótico más adecuado. En algunos casos se puede solicitar un cultivo bacteriológico para identificar el germen responsable.

Conjuntivitis alérgica

Producida por el contacto con alérgenos ambientales: polen, ácaros del polvo, pelo de animales, moho o cosméticos. Es más frecuente en niños mayores y adolescentes, y suele aparecer de forma estacional (primavera) o perenne según el alérgeno implicado.

Síntomas característicos:

  • Picor muy intenso y persistente. El niño se frota los ojos constantemente.
  • Lagrimeo y fotofobia importantes.
  • Enrojecimiento bilateral (los dos ojos a la vez).
  • Frecuentemente asociada a rinitis: el niño también tiene moqueo y estornudos.
  • Sin secreción purulenta.
  • No contagiosa.
  • Empeora en exteriores o en contacto con el alérgeno.

Tratamiento: colirios antihistamínicos oculares, a veces combinados con antihistamínicos orales. En casos más intensos, el oftalmólogo puede prescribir colirios con corticoides durante períodos cortos y bajo estricto control médico. Nunca deben usarse corticoides oculares sin prescripción: su uso inadecuado puede provocar cataratas, glaucoma y otras complicaciones graves.

La medida preventiva más eficaz es identificar el alérgeno y reducir la exposición. En temporada de polen, las gafas de sol en el exterior y mantener ventanas cerradas en casa ayudan a reducir los síntomas.

Conjuntivitis irritativa

Causada por el contacto con agentes químicos o físicos: cloro de la piscina, humo, polvo, cuerpos extraños, viento intenso o exposición solar prolongada. No es infecciosa ni contagiosa.

Síntomas: enrojecimiento y escozor de aparición brusca tras la exposición al agente irritante. Suele resolverse sola en horas.

Tratamiento: lavado ocular abundante con agua limpia o suero fisiológico y evitar el agente irritante. Si los síntomas persisten más de 24 horas, consultar al médico.

¿Cuándo acudir al médico de urgencias?

Señales de alarma: acude a urgencias o a tu oftalmólogo sin esperar

  • Dolor ocular intenso, no solo escozor o picor: puede indicar afectación de la córnea.
  • Visión borrosa que no se aclara al limpiar el ojo: señal de posible queratitis o complicación corneal.
  • Ojo muy hinchado, con párpados que no se pueden abrir o con aspecto de celulitis periorbitaria (párpado rojo, caliente y muy abultado).
  • Bebé menor de 3 meses con cualquier signo de conjuntivitis: requiere valoración urgente siempre.
  • No mejora en 3-4 días con el tratamiento indicado, o empeora claramente.
  • Secreción purulenta muy abundante en un recién nacido o lactante pequeño.
  • Fiebre alta asociada con ojo muy rojo en un niño pequeño.
  • El niño se queja de que ve menos o tapa un ojo para ver mejor.

¿La conjuntivitis de tu hijo no mejora en 3 días?

Nuestros oftalmólogos pediátricos te orientan y, si es necesario, valoran al niño en consulta. No esperes si los síntomas persisten o empeoran.

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¿Es contagiosa la conjuntivitis en niños?

Depende del tipo. La conjuntivitis vírica y la bacteriana son altamente contagiosas. Se transmiten por contacto directo con las secreciones oculares, a través de las manos, toallas, almohadas o cualquier superficie que haya tocado el ojo infectado. La conjuntivitis alérgica e irritativa, en cambio, no se contagia.

Las medidas de higiene son esenciales para limitar la propagación en el entorno familiar y escolar:

  • Lavado frecuente de manos, especialmente tras tocar el ojo o aplicar el colirio.
  • No compartir toallas, almohadas ni pañuelos.
  • Limpiar las secreciones con gasas desechables, no con el mismo paño.
  • Evitar que el niño se frote los ojos y luego toque superficies o a otros niños.
  • Lavar la ropa de cama con frecuencia mientras dura el episodio.

¿Puede ir al colegio con conjuntivitis?

La norma general, aunque puede variar según el centro escolar, es:

  • Conjuntivitis vírica: el niño debe quedarse en casa mientras tenga secreción activa y los ojos rojos. Es la forma más contagiosa y la que genera brotes escolares. Generalmente se recomienda al menos 5-7 días de aislamiento o hasta que el médico indique lo contrario.
  • Conjuntivitis bacteriana: una vez iniciado el tratamiento antibiótico y tras 24-48 horas de mejoría visible, muchos centros permiten la reincorporación. Consultar siempre con el pediatra y con el colegio.
  • Conjuntivitis alérgica o irritativa: no es contagiosa, por lo que no hay motivo médico para que el niño falte al colegio si se encuentra bien. Puede requerir colirio durante el día, lo que habrá que coordinar con el centro.

Cómo prevenir la conjuntivitis en niños

  • Higiene de manos: es la medida más eficaz. Enseñar a los niños a no tocarse los ojos y a lavarse las manos con frecuencia reduce significativamente el riesgo de contagio.
  • No compartir objetos de uso personal: toallas, almohadas, gafas o maquillaje.
  • Gafas de sol en exteriores en niños con predisposición alérgica, especialmente en temporada de polen.
  • Protección ocular en la piscina: las gafas de natación reducen el contacto con el cloro y con otros agentes irritantes o infecciosos presentes en el agua.
  • Revisiones oftalmológicas periódicas para detectar factores de riesgo o alteraciones en la superficie ocular del niño.

Preguntas frecuentes sobre la conjuntivitis en niños

¿La conjuntivitis en niños se cura sola?

Depende del tipo. La conjuntivitis vírica leve suele resolverse sola en 1-2 semanas sin tratamiento específico, solo con medidas de alivio sintomático. La bacteriana leve también puede mejorar sola en 2-5 días, pero si no hay mejoría en ese plazo, el médico indicará antibiótico. La alérgica no se cura sola sin eliminar el alérgeno o tratar los síntomas. En ningún caso se debe aplicar antibiótico sin diagnóstico, ni colirios con corticoides sin prescripción médica.

¿La conjuntivitis es contagiosa?

La vírica y la bacteriana sí son contagiosas, y mucho. Se transmiten principalmente por el contacto con las secreciones del ojo infectado, a través de las manos o de objetos contaminados. La alérgica y la irritativa no se contagian. La higiene de manos es la medida preventiva más eficaz para limitar la propagación en el entorno familiar y escolar.

¿Puede mi hijo ir al colegio con conjuntivitis?

Con conjuntivitis vírica o bacteriana activa, generalmente no: el riesgo de contagio a compañeros es muy alto. Con conjuntivitis bacteriana bajo tratamiento antibiótico, muchos centros permiten la reincorporación tras 24-48 horas de mejoría. Con conjuntivitis alérgica, no hay motivo médico para no ir al colegio si el niño está bien. Consulta siempre con el pediatra y el centro escolar, ya que cada colegio puede tener su propio protocolo.

¿Cuánto dura la conjuntivitis en niños?

La bacteriana leve: 2-5 días. Con antibiótico, mejora en 24-48 horas. La vírica: entre 1 y 2 semanas; en algunos casos hasta un mes. La alérgica: persiste mientras dura la exposición al alérgeno; puede ser estacional o crónica. La irritativa: horas o días según el agente y la intensidad de la exposición.

¿Puedo aplicar el colirio de la última vez sin ir al médico?

No es recomendable. Los antibióticos oculares solo son eficaces en conjuntivitis bacteriana y son inútiles (o contraproducentes) en la vírica y la alérgica. Además, usar antibióticos sin necesidad favorece las resistencias bacterianas. Los colirios con corticoides nunca deben usarse sin prescripción, ya que pueden causar daños graves. Ante cualquier duda, es mejor consultar con el pediatra o el oftalmólogo.

¿La conjuntivitis puede afectar a la visión de mi hijo de forma permanente?

En la mayoría de los casos, no. La conjuntivitis común se resuelve sin secuelas. Sin embargo, en casos graves o mal tratados —especialmente la bacteriana intensa o determinadas conjuntivitis víricas— puede producirse afectación corneal que, si no se trata a tiempo, puede dejar cicatrices con impacto en la visión. Es una de las razones por las que no conviene automedicar ni ignorar una conjuntivitis que no mejora.

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