El ojo rojo o lloroso de un bebé es una de las situaciones que más preocupan a los padres en los primeros meses de vida. Y con razón: en el bebé pequeño, lo que en un niño mayor sería una conjuntivitis leve puede tener causas y consecuencias muy distintas. La edad del bebé en el momento en que aparecen los síntomas es el primer dato que determina qué está pasando y con qué urgencia hay que actuar.

En este artículo organizamos la información por rangos de edad —recién nacido, lactante y bebé mayor— porque las causas, los síntomas y el tratamiento de la conjuntivitis cambian significativamente de una etapa a otra. También te explicamos cuándo es urgente consultar y cuándo puede esperar a la consulta del pediatra.

Si tu hijo ya ha superado el primer año de vida, consulta nuestro artículo sobre la conjuntivitis en niños, donde encontrarás información específica para esa etapa.

¿Qué es la conjuntivitis en bebés?

La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, la membrana transparente que cubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Cuando se inflama, los vasos sanguíneos se dilatan y el ojo adquiere un tono rosado o rojo. En el bebé, esta inflamación puede acompañarse de secreción ocular, lagrimeo, párpados hinchados y, en algunos casos, dificultad para abrir los ojos por la mañana.

La clave para entender la conjuntivitis en bebés es que la causa varía enormemente según la edad. Un recién nacido de una semana tiene un sistema inmune inmaduro y una historia de exposición muy concreta —el canal del parto—, lo que hace que sus causas posibles sean completamente distintas a las de un bebé de ocho meses que ya está en guardería.

Por rangos de edad: causas, síntomas y tratamiento

Recién nacido (0-28 días): la conjuntivitis neonatal

La conjuntivitis que aparece en las primeras cuatro semanas de vida se llama conjuntivitis neonatal y requiere siempre valoración médica, aunque parezca leve. El motivo es que en esta franja de edad las causas posibles incluyen bacterias de transmisión sexual que pueden provocar daño corneal permanente si no se tratan a tiempo.

Causas principales y cuándo aparecen:

  • Conjuntivitis química (primeras 24-36 horas): causada por las gotas antibióticas profilácticas que se administran en el hospital al nacer. Produce un enrojecimiento leve y una inflamación moderada de los párpados. Se resuelve sola en 24-48 horas sin ningún tratamiento. No requiere consulta urgente si los síntomas son leves y el bebé está bien.
  • Conjuntivitis gonocócica — Neisseria gonorrhoeae (2-4 días de vida): es la menos frecuente pero la más grave. Produce un enrojecimiento agudo e intenso, secreción espesa y purulenta muy abundante e inflamación importante de los párpados. Requiere tratamiento antibiótico sistémico inmediato: sin tratamiento puede provocar perforación corneal y ceguera. Acudir a urgencias el mismo día.
  • Conjuntivitis por Chlamydia trachomatis (5-12 días de vida): es la causa bacteriana más frecuente de conjuntivitis neonatal. Produce enrojecimiento moderado, secreción mucopurulenta y párpados inflamados. El riesgo ocular directo es menor que el gonocócico, pero puede provocar neumonía por clamidia entre el primer y el sexto mes de vida. Requiere antibiótico sistémico oral, no solo colirio. Consultar al pediatra u oftalmólogo en el día.
  • Conjuntivitis por herpes (6-14 días de vida): poco frecuente pero con potencial de complicaciones graves: queratitis, meningitis y diseminación sistémica. El ojo puede presentar vesículas en el párpado. Urgencia médica: acudir a urgencias ese mismo día.
  • Conjuntivitis bacteriana común — Streptococcus, Haemophilus (primera o segunda semana): transmitida por el entorno cercano del bebé, no durante el parto. Produce ojo rojo con secreción y algo de inflamación. Menos grave que las anteriores pero requiere valoración y colirio antibiótico. Consultar al pediatra en las próximas 24 horas.

Diagnóstico diferencial importante: en el recién nacido, el ojo lloroso continuo con secreción mucosa pero sin enrojecimiento puede no ser conjuntivitis sino una obstrucción del conducto lagrimal (dacriocistitis neonatal). El ojo está blanco, no rojo. Esta situación es muy frecuente, no urgente, y suele resolverse sola en los primeros meses con masajes en el conducto lagrimal.

Lactante (1-6 meses): entre la herencia neonatal y las infecciones del entorno

A partir del primer mes, las conjuntivitis de origen neonatal quedan atrás. El bebé empieza a estar en contacto con más personas y su sistema inmune, aunque todavía inmaduro, ya va respondiendo de forma más parecida a como lo hará en la infancia.

Causas principales en esta etapa:

  • Conjuntivitis bacteriana común: es la más frecuente en esta franja. Bacterias del entorno familiar —estreptococo, estafilococo, Haemophilus— producen ojo rojo con secreción amarillenta o verdosa. El bebé puede tener los párpados pegados por la mañana. Requiere colirio antibiótico prescrito por el pediatra.
  • Conjuntivitis vírica: asociada habitualmente a catarros o infecciones respiratorias. El ojo está rojo con lagrimeo abundante pero sin secreción purulenta. No requiere antibiótico; el tratamiento es sintomático con suero fisiológico y compresas.
  • Obstrucción del conducto lagrimal: sigue siendo frecuente hasta los 6-9 meses. Se distingue de la conjuntivitis en que el ojo no está rojo: solo lloroso, con secreción mucosa acumulada en el lagrimal. El tratamiento es masaje del conducto y, si no se resuelve antes de los 12 meses, puede requerir sondaje por parte del oftalmólogo.
  • Neumonía por clamidia: aunque no es conjuntivitis propiamente dicha, conviene mencionarla: un bebé de 1-3 meses con tos seca persistente y sin fiebre puede estar sufriendo una complicación tardía de una conjuntivitis neonatal por clamidia no tratada o insuficientemente tratada. Requiere valoración médica.

Bebé mayor (6-12 meses): el patrón se acerca al del niño

A partir de los seis meses, muchos bebés ya están en guardería y su exposición a virus y bacterias aumenta significativamente. El patrón de conjuntivitis empieza a parecerse al de los niños en edad escolar: brotes frecuentes, origen principalmente vírico o bacteriano común, y evolución habitualmente benigna.

Causas más frecuentes:

  • Conjuntivitis vírica: muy frecuente en guarderías, asociada a adenovirus y otros virus respiratorios. Ojos rojos con lagrimeo, secreción clara, posible fiebre y congestión nasal. Autolimitada en 1-2 semanas. Tratamiento sintomático.
  • Conjuntivitis bacteriana: secreción amarillo-verdosa, ojos pegados al despertar, evolución más rápida con colirio antibiótico. El pediatra valorará si es necesario.
  • Primeros episodios de conjuntivitis alérgica: poco frecuente antes del año, pero posible en bebés con antecedentes familiares de atopia. Picor intenso, lagrimeo, enrojecimiento bilateral sin secreción purulenta.

Síntomas generales de la conjuntivitis en bebés: qué observar

  • Parte blanca del ojo rosada o roja, en uno o ambos ojos.
  • Secreción ocular: puede ser clara y acuosa, blanquecina o purulenta (amarilla o verde).
  • Párpados hinchados o enrojecidos.
  • Ojos pegados al despertar, especialmente en la bacteriana.
  • Lagrimeo continuo o mayor de lo habitual.
  • El bebé se frota los ojos o parece molesto con la luz.

Señales de alarma: cuándo consultar de forma urgente

Acude a urgencias o a tu oftalmólogo pediátrico ese mismo día si:

  • El bebé tiene menos de 28 días y tiene cualquier síntoma ocular: ojo rojo, secreción o párpados inflamados. Siempre urgente en el neonato.
  • Secreción purulenta muy abundante que reaparece rápidamente al limpiarla, especialmente en las primeras dos semanas de vida.
  • Párpado muy hinchado, caliente y enrojecido (posible celulitis periorbitaria).
  • Vesículas o ampollas alrededor del ojo o en el párpado: posible herpes neonatal.
  • El bebé parece muy afectado: irritable, con fiebre alta, rechazo de la toma o malestar general intenso.
  • No mejora en 48 horas con el tratamiento indicado por el pediatra.
  • El ojo parece nublado o la córnea (parte central y transparente) no está clara.

¿Tu bebé lleva más de 48 horas con el ojo lloroso o rojo?

No esperes si los síntomas no mejoran o si el bebé es muy pequeño. Nuestro equipo de oftalmología pediátrica atiende a bebés desde el primer mes de vida.

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Tratamiento de la conjuntivitis según la causa

Tipo Tratamiento principal Urgencia
Química (gotas del hospital) Lavados con suero fisiológico. Resolución espontánea en 24-48 h. No urgente si síntomas leves
Gonocócica Antibiótico sistémico intravenoso u oral. Hospitalización en casos graves. Urgencia inmediata
Por Chlamydia Antibiótico oral sistémico (eritromicina). No basta con colirio. Consulta ese mismo día
Por herpes Antiviral sistémico (aciclovir). Tratamiento especializado. Urgencia inmediata
Bacteriana común Colirio antibiótico prescrito por pediatra u oftalmólogo. Lavados con suero. Consulta en 24 horas
Vírica Suero fisiológico, compresas. Sin antibiótico. Autolimitada. Consulta si no mejora en 3-4 días
Obstrucción lagrimal Masaje del conducto lagrimal. Sondaje si persiste tras los 12 meses. No urgente. Control pediátrico

Precauciones e higiene en casa

  • Limpia siempre el ojo de dentro hacia afuera, con una gasa estéril diferente para cada ojo, para evitar contaminar el ojo sano.
  • Lávate las manos antes y después de tocar los ojos del bebé o de aplicar el colirio.
  • No compartas toallas, mantas ni almohadas del bebé con otros miembros de la familia durante el episodio.
  • No apliques el colirio de una vez anterior sin consultar al médico: los antibióticos son inútiles en las conjuntivitis víricas y los corticoides oculares pueden ser peligrosos en bebés.
  • Si el bebé usa chupete, no lo limpies con tu propia saliva: es una vía de transmisión frecuente de bacterias y virus.

Preguntas frecuentes sobre la conjuntivitis en bebés

¿La conjuntivitis del recién nacido es grave?

Depende completamente de la causa. La conjuntivitis química producida por las gotas del hospital no es grave y se resuelve sola. La bacteriana común tampoco suele ser grave con tratamiento adecuado. Pero la conjuntivitis gonocócica y la herpética sí pueden ser muy graves: sin tratamiento urgente, la primera puede provocar perforación corneal y ceguera, y la segunda puede diseminarse al sistema nervioso. Por eso cualquier signo ocular en un recién nacido debe ser evaluado por el pediatra u oftalmólogo ese mismo día, sin esperar a ver cómo evoluciona.

¿Cuándo es urgente ir al médico con un bebé con conjuntivitis?

Siempre que el bebé tenga menos de 28 días, independientemente de la gravedad aparente de los síntomas. También si hay secreción purulenta muy abundante en las primeras dos semanas de vida, párpado muy hinchado y caliente, vesículas alrededor del ojo, el bebé está muy irritable o con fiebre, la córnea parece opaca o los síntomas no mejoran en 48 horas con el tratamiento indicado.

¿La conjuntivitis del bebé puede contagiarse a la madre o a otros familiares?

Las conjuntivitis bacterianas y víricas son contagiosas y pueden transmitirse a través del contacto con las secreciones oculares del bebé. La madre y cualquier persona que cuide al bebé debe lavarse las manos frecuentemente, especialmente tras limpiar los ojos o aplicar el colirio, y evitar tocarse los propios ojos después. Las conjuntivitis neonatales por clamidia o gonococo, si la madre desconocía su infección, también son una señal de que ella necesita valoración y tratamiento médico.

¿La obstrucción del conducto lagrimal es lo mismo que la conjuntivitis?

No, aunque los síntomas pueden parecer similares. La obstrucción del conducto lagrimal produce ojo lloroso y secreción mucosa, pero el ojo no está rojo. Es muy frecuente en los primeros meses de vida: hasta el 20 % de los bebés la presenta en algún grado. En la mayoría de los casos se resuelve sola antes del año con masajes diarios en el ángulo interno del ojo. Si persiste más allá de los 12-14 meses, el oftalmólogo valorará si es necesario un sondaje del conducto.

¿Puedo usar leche materna para tratar la conjuntivitis del bebé?

Es un remedio popular, pero no está recomendado médicamente. La leche materna no ha demostrado eficacia clínica en el tratamiento de la conjuntivitis, y su aplicación en el ojo puede introducir bacterias que empeoren la situación. El tratamiento adecuado depende de la causa y debe ser indicado por el pediatra u oftalmólogo.

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