¿Qué es la cirugía escleral?
La cirugía escleral es un procedimiento quirúrgico para tratar el desprendimiento de retina desde el exterior del ojo, sin necesidad de entrar en su interior. Consiste en colocar un anillo o banda de silicona alrededor de la capa más externa de la pared ocular, la esclerótica, y suturarlo en la posición exacta donde se encuentran los desgarros o roturas de la retina.
Al comprimir la esclerótica hacia el interior, el cerclaje reduce el diámetro del globo ocular y acerca la pared del ojo a la retina desprendida, aliviando la tracción que provoca el desgarro y favoreciendo que la retina vuelva a apoyarse sobre el epitelio pigmentario del que se ha separado. Es una de las grandes ventajas de esta técnica: al no manipular las estructuras internas del ojo, se preserva la anatomía natural en mayor medida que con otras cirugías.
Existen dos modalidades principales según la extensión del cerclaje:
- Explante local o segmentario: el elemento de silicona se coloca únicamente en la zona del ojo donde están las roturas, sin rodear el globo completo. Es la opción más habitual en desprendimientos con una o pocas roturas bien localizadas.
- Cerclaje circunferencial (360°): el anillo rodea todo el globo ocular. Se utiliza cuando hay múltiples roturas en distintos meridianos o cuando la localización precisa de todas las roturas es difícil.
La colocación del cerclaje por sí sola no suele ser suficiente para sellar el desgarro. Por eso se combina con criocoagulación (aplicación de frío) o fotocoagulación con láser, que generan una cicatriz inflamatoria que une la retina a las capas subyacentes y la mantiene en su lugar de forma estable.
¿Cuándo está indicada la cirugía escleral?
La cirugía escleral está indicada en pacientes con desprendimiento de retina regmatógeno, es decir, el provocado por desgarros o agujeros en la retina a través de los cuales el líquido del vítreo se filtra por debajo y la separa de la pared ocular. Es la forma más frecuente de desprendimiento de retina.
Los casos más adecuados para cirugía escleral son aquellos en los que el desprendimiento no es demasiado complejo: pacientes que no tienen catarata ni han sido operados previamente de ella, con desgarros bien localizados y sin proliferación vitreorretiniana significativa. En estos casos seleccionados, la cirugía escleral permite resolver el desprendimiento sin necesidad de intervenir el interior del ojo, con una recuperación más favorable.
La cirugía escleral es una urgencia diferida: no requiere intervención en las próximas horas como una emergencia vital, pero tampoco debe demorarse más de 1 o 2 días. Cuanto más tiempo pasa sin tratar el desprendimiento, mayor es el riesgo de que la zona central de la retina, la mácula, se desprenda también. Si la mácula se ve afectada, las posibilidades de recuperar una buena agudeza visual se reducen de forma significativa e irreversible.
La técnica también puede indicarse de forma preventiva en pacientes con alto riesgo de desprendimiento: desgarros en herradura con tracción, agujeros con bordes elevados o lesiones retinianas sintomáticas que no han llegado aún a desprenderse pero tienen alta probabilidad de hacerlo.
Exámenes previos a la cirugía escleral
Antes de decidir la técnica quirúrgica y planificar la intervención, es imprescindible realizar una exploración oftalmológica completa y muy detallada de la retina para localizar con precisión todas las roturas existentes. No detectar alguna de ellas es la causa más frecuente de fracaso de la cirugía escleral.
Las pruebas habituales incluyen:
- Exploración con oftalmoscopio binocular indirecto: permite examinar la retina periférica de forma panorámica con depresión escleral para identificar roturas en la periferia extrema.
- Lente de tres espejos bajo lámpara de hendidura: complementa la exploración anterior con mayor detalle en zonas específicas de la retina media y periférica.
- Ecografía ocular: imprescindible cuando los medios oculares no son transparentes (hemorragia vítrea, opacidades del cristalino) y no permite visualizar directamente la retina.
- OCT (tomografía de coherencia óptica): útil para valorar el estado de la mácula y determinar si está afectada por el desprendimiento, lo que influye directamente en el pronóstico visual.
Además de la exploración ocular, se solicita el historial médico completo del paciente y se realizan las pruebas preoperatorias estándar para la anestesia.
¿Cómo se realiza la cirugía escleral? Paso a paso
La cirugía escleral es una intervención ambulatoria que se realiza habitualmente con anestesia local retrobulbar más sedación, lo que mantiene al paciente relajado y sin dolor durante todo el procedimiento sin necesidad de anestesia general. La duración aproximada es de 1 a 2 horas, en función de la complejidad del caso.
- Apertura de la conjuntiva. El cirujano realiza una incisión en la conjuntiva, la membrana transparente que recubre la esclerótica, para acceder a la pared del ojo. En este paso también se disecan y aislan los músculos oculares mediante hilos de sutura, lo que permite movilizar el ojo con precisión durante la intervención.
- Localización de las roturas. Con el oftalmoscopio binocular indirecto y depresión escleral, el cirujano identifica sobre la superficie del ojo las posiciones exactas de cada rotura retiniana y las marca en la esclerótica.
- Criocoagulación o fotocoagulación. Se aplica frío (criocoagulación) o láser (fotocoagulación) sobre cada rotura para provocar una reacción inflamatoria localizada que generará una cicatriz de adhesión entre la retina y las capas subyacentes, sellando el desgarro de forma permanente.
- Drenaje del líquido subretiniano (si precisa). Cuando hay una cantidad significativa de líquido acumulado bajo la retina desprendida, el cirujano realiza una milimétrica incisión en la esclerótica para drenarlo. Esto facilita la recolocación de la retina sobre la pared del ojo.
- Colocación y fijación del cerclaje. El elemento de silicona (banda, esponja o anillo según el caso) se posiciona sobre la esclerótica en el nivel de las roturas y se fija con suturas. El cirujano ajusta la tensión del cerclaje para lograr el efecto de indentación adecuado sin comprometer la circulación ocular.
- Cierre de la conjuntiva. Una vez verificada la posición del cerclaje y la correcta recolocación de la retina, se sutura la conjuntiva y concluye la intervención.
Cirugía escleral combinada con vitrectomía
En algunos casos, la cirugía escleral no es suficiente por sí sola y es necesario combinarla con una vitrectomía, que sí implica trabajar dentro del ojo. Esta combinación se reserva para casos más complejos en los que la cirugía escleral aislada tiene menor probabilidad de éxito:
- Pacientes operados previamente de cataratas o con lente intraocular implantada.
- Desprendimientos con proliferación vitreorretiniana (PVR), en los que membranas fibrosas traccionan la retina desde el interior.
- Desgarros gigantes o múltiples roturas en distintos cuadrantes.
- Desprendimientos en niños o en ojos con anatomía compleja.
- Hemorragia vítrea que impide la visualización directa de la retina.
En Novovisión contamos con cirujanos de retina con experiencia en ambas técnicas y en su combinación, lo que nos permite adaptar la estrategia quirúrgica a las características concretas de cada caso para maximizar las probabilidades de éxito.
Recuperación tras la cirugía escleral
La recuperación es progresiva y requiere seguimiento médico continuado durante las primeras semanas. Los primeros días el ojo estará enrojecido, con sensación de arenilla, lagrimeo y cierta molestia, síntomas normales que van remitiendo de forma gradual. Se pautan colirios antibióticos y antiinflamatorios que el paciente debe aplicar según las indicaciones del especialista.
Durante el postoperatorio se recomienda llevar gafas de sol en el exterior, evitar frotarse el ojo, no realizar esfuerzos físicos intensos ni movimientos bruscos de cabeza, y no exponerse a ambientes con polvo o humo. En algunos casos el especialista puede indicar una postura de reposo concreta para favorecer la recolocación de la retina.
La visión borrosa y los destellos o moscas volantes en el campo visual son habituales durante las primeras semanas y van mejorando progresivamente. La agudeza visual definitiva no puede evaluarse hasta pasadas entre 6 y 8 semanas desde la intervención, cuando la retina se ha estabilizado completamente. El resultado final depende en gran medida de si la mácula estaba o no afectada antes de la cirugía.
Señales de alarma: cuándo consultar con urgencia
Durante la recuperación, el paciente debe acudir al especialista de forma urgente si nota alguno de los siguientes síntomas: dolor ocular intenso y repentino, empeoramiento brusco de la visión, aumento significativo de los destellos o cuerpos flotantes, secreción purulenta o hinchazón importante del ojo. Estas señales pueden indicar complicaciones que requieren atención inmediata.
Riesgos y posibles complicaciones
La cirugía escleral es un procedimiento seguro en manos de cirujanos con experiencia específica en retina, y las complicaciones graves son poco frecuentes. Las más relevantes a conocer son:
- Fracaso de readherencia retiniana: el riesgo más importante. Ocurre cuando la retina no termina de pegarse correctamente, generalmente por no haber localizado todas las roturas preoperatoriamente. En estos casos es necesario reintervenir, habitualmente mediante vitrectomía.
- Aumento transitorio de la presión intraocular: puede aparecer en el postoperatorio inmediato. Se controla con medicación y suele resolverse en pocos días. En pacientes con Glaucoma en Madrid o con antecedentes de presión ocular elevada, este riesgo debe valorarse con especial atención antes de la cirugía.
- Diplopía o visión doble transitoria: puede aparecer por la manipulación de los músculos oculares durante la disección. En la mayoría de los casos es temporal y se resuelve sola en semanas.
- Hemorragia o desprendimiento de coroides: complicaciones excepcionales que, cuando ocurren, suelen resolverse sin necesidad de nueva intervención.
- Extrusión del explante: en casos muy poco frecuentes, el material de silicona puede migrar o exponerse a través de la conjuntiva con el tiempo, requiriendo su retirada.
Una buena selección del paciente y una exploración preoperatoria exhaustiva son los factores que más reducen el riesgo de complicaciones.
Preguntas frecuentes sobre la cirugía escleral
¿Cuánto dura la recuperación de la cirugía escleral?
Los primeros días son los más incómodos, con el ojo rojo y algo molesto. La mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades cotidianas básicas en una o dos semanas. Sin embargo, la visión definitiva no se estabiliza hasta las 6-8 semanas después de la intervención, que es cuando puede valorarse el resultado visual final. Las revisiones periódicas durante este período son imprescindibles.
¿La cirugía escleral es dolorosa?
No. La intervención se realiza con anestesia local retrobulbar más sedación, por lo que el paciente no siente dolor durante la cirugía. En el postoperatorio pueden aparecer molestias, sensación de presión o cuerpo extraño durante los primeros días, que se controlan bien con analgésicos orales habituales y los colirios pautados.
¿Es urgente operar un desprendimiento de retina?
Sí, aunque no es una urgencia inmediata de horas como podría serlo otra emergencia médica. Lo ideal es intervenir en las primeras 24-48 horas desde el diagnóstico. El motivo es crítico: si el desprendimiento avanza y alcanza la mácula (la zona central de la retina, responsable de la visión de detalle), el pronóstico visual empeora de forma significativa. Una cirugía realizada antes de que la mácula se desprenda tiene muchas más probabilidades de lograr una buena recuperación visual.
¿Cirugía escleral o vitrectomía: cuál es mejor para mi caso?
Depende de las características concretas del desprendimiento y del estado del ojo. La cirugía escleral es preferible en pacientes jóvenes, sin cataratas ni cirugías oculares previas, con desprendimientos de complejidad moderada, porque preserva mejor las estructuras internas del ojo. La vitrectomía es más versátil y se prefiere en casos complejos o cuando la cirugía escleral no ha sido suficiente. En algunos casos se combinan ambas técnicas. El especialista en retina determina la mejor opción tras una exploración completa.
¿Puede fracasar la cirugía escleral?
Sí, aunque no es lo habitual. El fracaso más frecuente ocurre cuando no se han detectado correctamente todas las roturas retinianas en la exploración preoperatoria, lo que impide sellar el desprendimiento completamente. En estos casos es necesario reintervenir con vitrectomía. Por este motivo, la calidad y exhaustividad de la exploración preoperatoria es tan determinante como la propia técnica quirúrgica.
¿Cuánto cuesta operar un desprendimiento de retina con cirugía escleral en España?
El coste varía según la clínica, la complejidad del caso y si se realiza cirugía escleral simple o combinada con vitrectomía. En el sistema público está cubierta, aunque los tiempos de espera pueden ser un factor relevante dado el carácter urgente de esta patología. En clínica privada, el presupuesto se personaliza tras la evaluación del especialista. Lo más importante en esta cirugía no es el coste, sino la experiencia del equipo quirúrgico y la calidad de la exploración preoperatoria.
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