¿Qué es una catarata?
La catarata es una de las patologías más comunes que se producen en el ojo y consiste en la opacificación de una estructura interna del ojo en forma de lente que denominamos cristalino. El cristalino, cuyo nombre alude al brillo y a la transparencia del cristal, es en condiciones normales completamente transparente, y permite el paso de los rayos de luz enfocados en la retina mediante un movimiento constante que adecua su posición a la distancia a la que se encuentra el objeto observado para conseguir así una imagen nítida. Por tanto, el cristalino es, con su forma lenticular u ovoidea, un elemento ópticamente fundamental en el proceso de la visión, y cuando en él se produce una opacidad que obstaculiza el paso de los rayos luminosos ocasionando una disminución de la agudeza visual, podemos decir que estamos en presencia de una catarata. El término catarata procede del latín cataracta, que significa cascada o caída brusca del agua de una corriente importante, y éste, a su vez, procede del griego kataraktés, cascada o rastrillo que cierra una puerta.
Este segundo significado es el que a finales del siglo XVI se utiliza para designar como catarata a la enfermedad que opacifica el cristalino y que supone el cierre de la puerta al paso de la luz y a la visión.
¿Cuáles son las causas de una catarata y cuántos tipos hay?
La más frecuente es, sin duda, la catarata senil o por envejecimiento. Con la edad se va alterando el metabolismo del cristalino ocasionando deterioros enzimáticos, fisiológicos y de oxidación que, a su vez, tienen como consecuencia una pérdida progresiva de la transparencia original del cristalino.
Dependiendo de la zona en la que sea mayor la opacificación podemos denominarla:
- Subcapsular: de la parte anterior o posterior
del cristalino.
- Nuclear: en el centro.
- Cortical: en las zonas periféricas.
Este tipo de procesos de opacificación pueden aparecer prematuramente en la edad adulta o media de la vida y tienen la misma morfología que la catarata senil.
Existe mayor factor de riesgo en personas que padecen diabetes, personas tratadas con corticoides de manera crónica, pacientes con enfermedades oculares inflamatorias o miopías importantes y en personas que tienen algunas enfermedades raras e infecciosas como la rubeola. En caso de que la catarata sea hereditaria o congénita aparece ya en niños recién nacidos. Y, por último, también se produce la catarata por traumatismo o golpe contuso en el globo ocular.
¿Cuáles son los síntomas de una catarata?
La catarata no es por sí misma una enfermedad grave, aunque sus síntomas sí pueden representar un problema serio y una pérdida de calidad de vida para quienes la padecen.
Lo primero que el paciente empieza a notar es una pérdida paulatina de la visión, que puede llegar a ser total. Veo como si tuviera una nube delante..., ... como si hubiera una cortina, ...como se ve a través de un cristal empañado, borroso, son expresiones que se repiten entre los que padecen una catarata incipiente. Los síntomas más característicos son: deslumbramientos con la luz solar; reflejos, especialmente de noche; en carretera se perciben los faros de los coches como si fueran en sentido contrario; mala visión en ambientes de penumbra, alteraciones en la apreciación de los colores e imágenes distorsionadas. En el proceso evolutivo de la catarata se producen normalmente cambios en la refracción, lo que conlleva que el paciente deba modificar la graduación de sus lentes correctoras en caso de que utilizara gafas, o que tenga que empezar a utilizarlas en las primeras fases de la opacificación del cristalino. Lo más frecuente es la aparición de pequeñas miopías, lo que provoca que pacientes con presbicia o vista cansada sean capaces de leer de cerca sin gafas.
¿Cómo diagnosticamos una catarata?
Para comprobar la presencia de opacidad en el cristalino y su estado es necesario utilizar un aparato oftalmológico denominado Lámpara de Hendidura con el que podemos dirigir un potente haz luminoso a la zona del cristalino y determinar con precisión el estado de la patología. Con este instrumento observamos también la córnea, la conjuntiva y otras estructuras oculares.
Al mismo tiempo se valora el factor de agudeza visual, con y sin corrección óptica, para comprobar si existe, y en qué grado, pérdida de visión.
Es importante una evaluación más objetiva de los síntomas que presenta el paciente puesto que una catarata incipiente, en principio en fase no quirúrgica, puede presentar síntomas graves que hacen perder calidad de vida y aconsejan la cirugía. En este sentido también debe concederse importancia a la edad de la persona, hábitos de vida, actividad laboral, etc...
Debemos comprobar igualmente la tensión intraocular y el estado de las vías lagrimales para prevenir riesgos quirúrgicos y evitar complicaciones infecciosas postoperatorias.
¿Cuál es el tratamiento de una catarata?
El único tratamiento eficaz y definitivo para la catarata es el quirófano. Ningún tratamiento farmacológico de los que se han probado hasta la fecha ha dado resultado.
La técnica utilizada en la cirugía de la catarata se denomina Facoemulsificación y consiste en la aspiración de la masa opaca del cristalino mediante una fina sonda que produce ultrasonido. Con ello, y a través de una mínima incisión previa en la periferia de la córnea y en la membrana anterior del cristalino, el cuerpo interior opacificado del cristalino se va disolviendo en microfragmentos que son al mismo tiempo aspirados para extraerlos de la cápsula que los contiene. Una vez liberado el ojo de su opacidad se introduce a través de la incisión una lente plegable de material flexible e inocuo que sustituye al cristalino. La potencia en dioptrías de la lente se calcula previamente para cada persona mediante un sistema llamado biometría que mide la distancia anterior-posterior del globo ocular.
Este tipo de cirugía es muy rápida y se realiza con anestesia tópica (sólo gotas). No requiere hospitalización ni oclusión ocular. En la Clínica Oftalmológica Novovisión la realizamos tratando ambos ojos a la vez y con el menor riesgo de complicaciones. El paciente comienza a recuperar la visión pocos minutos después de la intervención, de modo que la adaptación a la actividad ordinaria transcurre prácticamente en
24 horas.
A pesar de lo avanzado de esta técnica quirúrgica, la lente que introducimos tiene dos pequeñas limitaciones:
1ª - Si el paciente presentaba un defecto de astigmatismo, la lente no lo puede solucionar.
2ª - La potencia de la lente introducida tampoco responde con perfección absoluta al estado refractivo del paciente tras la extracción del cristalino.
En la Clínica Oftalmológica Novovisión solventamos estas deficiencias aplicando láser al paciente intervenido para eliminar cualquier anomalía refractiva, con lo que evitamos el uso de gafas adicionales para la visión de lejos.
Otra novedad de importancia que incorporamos en la cirugía de cataratas mediante facoemulsificación es la introducción de una lente multifocal para solucionar al mismo tiempo el problema de presbicia o vista cansada en pacientes adecuadamente seleccionados. Esto permite al paciente eliminar su dependencia de gafas tanto de lejos como de cerca.
Dicho de otro modo, se soluciona al mismo tiempo el problema de cataratas, de dioptrías y de presbicia, y estos pacientes podrán, después de la intervención de cataratas, llevar una vida normal sin necesidad de gafas o lentes de contacto.
| En la Clínica Oftalmológica Novovisión se solucionan al mismo tiempo las cataratas y las dioptrías, aplicando láser si es necesario una vez intervenido el paciente, así no necesitará ni gafas ni lentes de contacto. |
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