Oftalmología pediátrica

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Oftalmología pediátrica

2019-02-27T20:02:47+00:0001 de marzo de 2019|

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Oftalmología pediátrica

¿Qué es la oftalmología pediátrica?

La oftalmología pediátrica es una rama de la especialidad médica que se dedica al estudio y cuidado del ojo y todas sus partes.

Un niño de 3 años sólo es capaz de tener una agudeza visual de un 50%, pero en tan sólo dos años, habrá alcanzado ya el 100%. Por lo tanto, es vital que en este período de crecimiento, el niño/a tenga revisiones periódicas con el oftalmólogo, con el fin de detectar cualquier anomalía o enfermedad visual, y se corrija a tiempo.

¿Cómo evoluciona el sistema visual en los niños?

Durante el primer año, el niño evoluciona a pasos agigantados, y su desarrollo visual también avanza rápidamente.

  • En el primer mes de vida, el niño tiene un campo visual menor de 30 º, y es capaz de percibir contrastes.
  • Cuando alcanza el segundo mes, reconoce algunos colores, se fija en la luz y sigue imágenes en movimiento cercanas.

  • En el tercer mes, reconoce los rostros familiares.
  • Cuando haya alcanzado el cuarto mes, mejora su agudeza visual y tiene una visión binocular. Percibe también los relieves.
  • A partir del sexto mes, ya dispone de coordinación mano-ojo.
  • Cuando cumpla el primer año de vida, ya tiene una amplia agudeza visual para poder desplazarse.
  • En el tercer año alcanza un 50% de agudeza visual o más.
  • Entre los 5 y los 7 años, ya tiene un 100% de agudeza visual.

Enfermedades visuales en los niños

Los niños pueden desarrollar enfermedades visuales propias de esta edad. Dichas enfermedades pueden detectarse a tiempo si se realizan revisiones periódicas al oftalmólogo, de ahí su importancia. Las enfermedades visuales infantiles más comunes, son:

  • El ojo vago o ambliopía: a causa de varios motivos posibles: defectos de graduación, estrabismo, catarata…en el que un ojo o los dos sufren una pérdida de visión que puede llegar a ser de distinta intensidad.

  • Estrabismo: en el que un ojo o ambos se desvían de su posición normal. Durante la infancia, el cerebro está todavía desarrollándose, y selecciona la mejor imagen de un ojo y desvía el otro para no tener una visión doble.
  • Defectos refractivos: tales como miopía, hipermetropía o astigmatismo, en el que la visión se desenfoca o se distorsiona. La causa más común es el rápido crecimiento en los niños, en el que el ojo no ha podido coger ese ritmo de crecimiento que el resto del cuerpo y el globo ocular se distorsiona y puede llegar hasta la adolescencia o edad adulta.
  • Obstrucción del lagrimal: dacriocistitis congénita o inflamación del saco lagrimal. El lagrimal esta obstruido desde el nacimiento, por el que el niño sufre de lagrimeo constante y legañas o inflamación en la zona.
  • Blefaritis: inflamación del párpado que puede afectar a la córnea y conjuntiva.
  • Conjuntivitis: inflamación del ojo por alergias o bacterias.
  • Queratitis o úlcera corneal: inflamación de la cornea que causa sequedad e infecciones.
  • Uveítis: inflamación del ojo causa por sufrir reuma y otras infecciones.

Síntomas de las enfermedades visuales y cómo detectarlos

Existen muchas señales de alarma que permiten detectar que algo no marcha bien en la salud visual del niño. Los más frecuentes y fáciles de detectar, son: lagrimeo continuo, legañas frecuentes, pupila de color blanca, pupila no redonda, párpados caídos, movimientos involuntarios del ojo, desvío del ojo al enfocar, etc.

Tanto en la escuela como en casa, se puede detectar que el niño no vea bien la pizarra, se acerque mucho al libro para leer o escribir, le duele mucho la cabeza o se frote constantemente los ojos.

¿Cómo detectar que un niño no ve bien?

Además de los claros síntomas, se pueden hacer varias pruebas sencillas a los niños para comprobar su agudeza visual o comprobar si existe algún problema. Por ejemplo:

  • Comprobar si el niño desvía el ojo cuando enfoca la mirada hacia algún objeto.
  • Comprobar si el niño guiña o parpadea constantemente.
  • Comprobar si el niño tuerce la cabeza si tiene que prestar atención a alguna cosa.
  • Comprobar si ve de la misma manera con ojo y con el otro, tapándole uno cada vez.
  • Comprobar si se acerca mucho cuando pinta, lee o cuando ve la televisión.
  • Comprobar si encoje los parpados para fijarse en algún objeto lejano.
  • Comprobar si tiene a menudo los ojos rojos.
  • Comprobar si tiene los parpados secos, con eczemas u orzuelos.
  • Comprobar si se frota los ojos constantemente.
  • Comprobar si lee bien de lejos o de cerca, o no.

¿Cuándo acudir a un profesional?

Si tiene menos de 3 años, se deberá acudir cuando existan orzuelos, descamaciones, estrabismos, infecciones…y tras anomalías claras de percibir; o cuando haya sido un parto prematuro.

Entre 3 y 4 años, el niño deberá acudir a las primeras revisiones periódicas para evitar los defectos y enfermedad visuales que comentábamos más arriba. Si existen anomalías claras, acudir inmediatamente.

Cada año o cada 2 años, se hará una revisión rutinaria hasta los 14 años.

  • Comprobar si el niño desvía el ojo cuando enfoca la mirada hacia algún objeto.
  • Comprobar si el niño guiña o parpadea constantemente.
  • Comprobar si el niño tuerce la cabeza si tiene que prestar atención a alguna cosa.
  • Comprobar si ve de la misma manera con ojo y con el otro, tapándole uno cada vez.
  • Comprobar si se acerca mucho cuando pinta, lee o cuando ve la televisión.
  • Comprobar si encoje los parpados para fijarse en algún objeto lejano.
  • Comprobar si tiene a menudo los ojos rojos.
  • Comprobar si tiene los parpados secos, con eczemas u orzuelos.
  • Comprobar si se frota los ojos constantemente.
  • Comprobar si lee bien de lejos o de cerca, o no.

Consejos de salud visual para los niños

La prevención es la buena táctica para evitar problemas visuales y de otra índole. Por ejemplo, es conveniente desde bien temprano fomentarle:

  • Con una habitación bien iluminada para la lectura,
  • Descansar la vista a cada hora,
  • Fomentarle en la lectura,
  • Evitar la larga exposición a dispositivos móviles,
  • Tener la mesa de estudio frente a espacios abiertos,
  • Y tener una correcta y variada dieta con óptima hidratación.

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